Cuando los asistentes de IA empezaron a mandar visitas, apareció de golpe un sector entero prometiendo «posicionarte en ChatGPT». Casi todo lo que se vendía eran estimaciones presentadas como mediciones: cuotas de voz calculadas sobre un puñado de preguntas elegidas por el proveedor, que cambian solas cuando el modelo se actualiza.
Mientras tanto, una parte enorme de las webs españolas falla en algo mucho más básico y mucho más barato de arreglar: los rastreadores de IA no pueden entrar, o entran y no encuentran texto que leer. Un Disallow heredado de la fase de desarrollo. Un contenido que sólo existe después de ejecutar JavaScript. Un cortafuegos que devuelve un desafío a todo lo que no reconoce.
Eso sí se comprueba. No es una estimación, no depende de la muestra y no cambia entre ejecuciones. Es aburrido, y es el requisito previo de todo lo demás: da igual lo buena que sea tu estrategia de contenidos si el rastreador se encuentra un 403.
Este proyecto hace sólo eso, y lo hace para el mercado español, donde casi todas las herramientas del sector llegan traducidas a medias o no llegan.